Después de visitar al Estatua de la Libertad nos dirigimos a uno de los puentes más famoso de Nueva York, Brooklyn Bridge. Este puente se construyó para unir Manhattan y Brooklyn, también porque había muchas personas que trabajaban en Manhattan y era complicado desplazarse.
Es uno de los puentes más grandes del mundo (1825 metros de largo).
En él pueden circular coches, peatones y bicicletas. De noche, ver el puente es maravilloso, con todas las luces que lo engloban es como si desfilases en una pasarela.
Así se ve por la mañana
Por la noche es ''wonderful'' con el puente iluminado y la ciudad, es un espectáculo de luces


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